IMPORTANCIA DEL COMERCIO INTERNACIONAL DE SERVICIOS
El sector servicios tiene una importancia clave para la economía española, en la que representa el 70% del PIB y el empleo, cifras similares a las de los demás países de la OCDE . Esta predominancia del sector se traslada lógicamente a nuestro sector exterior y es especialmente detectable en el caso de la inversión directa en el exterior. Es destacable la presencia de empresas españolas en el exterior, principalmente en Latinoamérica, en los servicios financieros, las telecomunicaciones o el turismo. En conjunto, España es el cuarto país inversor en el exterior, según datos de la UNCTAD , representando el sector servicios cerca del 60% del total de nuestras inversiones. El panorama es distinto en el caso de la exportación de servicios porque, por su naturaleza, los servicios se prestan menos que las mercancías a su compraventa internacional y también porque resulta más difícil contabilizar esa compraventa cuando se produce. Por eso, nuestra balanza de servicios con el exterior es aproximadamente un tercio de la de mercancías (la mitad en ingresos, gracias a los ingresos por turismo, y la cuarta parte en pagos). A pesar de ello, España ocupa el quinto lugar dentro de los países de la OCDE por volumen total de su comercio de servicios.
Balanza de Pagos de España (en millones de euros)
| |
Mercancias |
Servicios |
| Año |
Ingresos |
Pagos |
Ingresos Totales |
Ingresos Por turismo |
Pagos Totales |
Pagos Por Turismo |
| 2004 |
148.967 |
202.627 |
69.355 |
36.376 |
47.602 |
9.772 |
| 2005 |
157.978 |
226.581 |
76.247 |
38.558 |
54.008 |
12.125 |
| 2006 |
172.421 |
252.563 |
84.461 |
40.710 |
62.319 |
13.266 |
Fuente: Banco de España
La situación es similar para la UE que, en su conjunto, es el mayor exportador mundial de servicios.
Por otra parte, está generalmente admitido el concepto de comercio internacional de servicios adoptado por la OMC para el GATS ( Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios) que es el acuerdo básico en la materia, y acepta cuatro modos de suministro internacional:
-
Modo 1: transfronterizo (vendedor y comprador permanecen en sus respectivos países mientras se presta el servicio)
-
Modo 2: con desplazamiento del comprador para recibir el servicio en el país del vendedor (el caso típico es el turismo)
-
Modo 3: mediante establecimiento permanente del vendedor en el país del comprador
-
Modo 4: mediante desplazamiento de personas físicas desde el país del vendedor.
Mientras las transacciones en los modos 1, 2 y 4, aunque con dificultades, están recogidas en las cifras de balanza de pagos que hemos comentado, el modo 3, por su naturaleza, en la mayoría de las transacciones no lo está. Para hacernos una idea más exacta de la importancia del comercio internacional en los servicios habría que computar las ventas realizadas en España por filiales y sucursales de empresas extranjeras y las realizadas en el exterior por filiales y sucursales de empresas españolas. Aunque tanto la UE como la OCDE pretenden llegar a determinar estos datos vía declaraciones o muestreo de las empresas y el Instituto Nacional de Estadística participa activamente en esos trabajos, las cifras no existen todavía. Pero, aún sin cuantificar con exactitud, la simple consideración intuitiva de las ventas que en España realizan compañías como las de seguros, transporte, energía o informática y telecomunicaciones y las que realizan en Latinoamérica y Europa empresas españolas de banca, energía o telecomunicaciones, nos permite darnos cuenta de la gran importancia que tiene para nosotros el comercio internacional de servicios.
Desde un punto de vista cualitativo cabe apuntar que, siendo los servicios parte fundamental de la infraestructura en que se desenvuelven otros sectores e incluso inputs para ellos en muchos casos, cuanto mayor sea su nivel de intercambio con el resto del mundo, mayor será su nivel de competitividad y, por derivación, la de la economía en su conjunto. Y, aplicada desde el punto de vista de la cooperación al desarrollo, esta misma idea permite darse cuenta de que el comercio internacional de servicios puede desempeñar un papel fundamental en la mejora de las infraestructuras (pensemos en el transporte, las telecomunicaciones o los servicios financieros) que necesitan para su despegue económico los países en desarrollo.