La Ley de Ordenación del Comercio Minorista tiene como objeto principal establecer el régimen jurídico general del comercio minorista, entendido como la actividad desarrollada profesionalmente con ánimo de lucro por la que se oferta cualquier clase de artículo a los destinatarios finales de los mismos, utilizando o no un establecimiento.
Las comunidades autónomas en el ejercicio de sus competencias han dictado sus respectivas leyes en esta materia.